Intervención artística sobre una rueda original del Puente Bizkaia
Mi intervención parte de una de las ruedas originales del Puente Bizkaia, pieza mecánica esencial que antaño ayudó a mover la cabina de pasajeros sobre la ría, símbolo del dinamismo industrial de Bizkaia.
Hoy, esa misma rueda —testigo del esfuerzo humano, el hierro y el humo— se transforma en un símbolo de cambio, una metáfora visual de la evolución del paisaje que nos rodea. He querido envolverla en un fondo turquesa, como el agua que fluye ahora más limpia por la ría, y cubrirla de flores rojas, expresión de vida, de naturaleza que vuelve a abrirse paso entre las huellas del pasado.
Esta obra floral no es sólo una decoración: es un homenaje a la memoria industrial, pero también un giño esperanzador hacia un futuro más sostenible, en el que la belleza, la ecología y el arte ocupen el lugar de antiguas fábricas, grúas y astilleros.
En este giro simbólico de la rueda, propongo mirar el Puente Bizkaia —Patrimonio de la Humanidad y orgullo de nuestra tierra— no sólo como un prodigio de ingeniería, sino como un testigo del cambio: del hierro al verde, del humo a la flor.
Mas adelante se podrán ver expiestas en el exterior del Puente Bizkaia que une Portugalete y Getxo, Bizkaka